
Viejo mío
Tengo ante mis ojos tu grafismo inquieto
tus papeles de crepúsculo amarillo,
el temblor de tus manos en los últimos versos,
mordiéndole sin tregua los pasos a la muerte.
... Porque el tiempo transcurre jugando a la escondida.
Es la vida ese espacio que separa el reencuentro.
Y como haremos todos, cruzaré algún día
ese sutil umbral que nos aleja,
y en el virtual pasaje tendremos nuestro encuentro,
le daré piedra libre a tu voz de granizo,
jugaré a descubrirte detrás de alguna estrofa.
... Y tu viejo querido,
dejarás nuevamente un beso en mi mejilla,
crisálida de luna...
Tu beso, viejo mío, posado en mi mejilla será una mariposa
mariposa de nube que me acaricie el alma...
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