tu llanto
Acaricié desnuda cual pétalo tu risa,
bañada entre mil lágrimas en lluvia derramadas,
y al retomar tus manos con circunspecta prisa
tu lluvia en mi camisa de a poco sosegaba.
Quedaban los caminos por lágrimas forjados,
de cristalinos ríos que secan con la calma,
y parecía mentira que habiéndonos callado,
cuando nació el silencio, hablaron nuestras almas...
Te abracé fuertemente como jamás lo he hecho,
y tú te derrumbaste de amor sobre mi hombro,
así, al encontrarse el tuyo con mi pecho,
brotaba lo que un día nos estrechó de pronto.
|