|
Cuando murmuras con nervioso acento tu cuerpo hermoso que a mi cuerpo toca y recojo en los besos de tu boca, las abrasadas ondas de tu aliento. Cuando más que ceñir, romper intento una frase de amor que amor provoca y a mí te estrechas delirante y loca, todo mi ser estremecido siento. Ni gloria, ni poder, ni oro, ni fama, quiero entonces mujer. Tú eres mi vida, ésta y la otra ,si hay otra; y sólo ansío, gozar tu cuerpo, que a gozar me llama, ver tu carne a mi carne confundida y oír tu beso respondiendo al mío. |