El árbol de la felicidad eterna

Tardé una hora en conocerte y solo un día en enamorarme.
Pero me llevará toda una vida adorandote.



El árbol de la felicidad eterna

Bella tu alma que siempre me respira,
con el aliento del amor que fecunda,
al escribir mis versos tiemblo y lloro;
temo perder la magia que envuelve,
la atmósfera misteriosa del suave contacto,
y cercenar tu pasión ilimitada y sentida,
me estremezco al saberte aún en mi vida.

Aliméntate de mi amor mi ser amado,
coge de mí lo que necesites para ser feliz;
déjame el compás de mi corazón enamorado,
que resuena como campanadas al sentirte,
resigno mi adoración al silente infinito,
pero perderte en la oscuridad sería mi muerte.

Correré a tus brazos para no separarnos jamás,
abrazaré cada músculo que contenga tu cuerpo,
porque quiero fundirme en tu alma y en tu corazón,
sabernos unidos con la fé de la esperanza,
que los juramentos son nuestra propia sangre...
marcada en el tronco del árbol de la felicidad eterna.



De solo imaginarme, Femenina, Flecha distante, Fragilidad de luna, Noche de amor en tres cantos, No bastarán, No he llamado, No tardaré amor, Que venga la noche, Querrías, Poemas de Amor, Poemas de Amor para Esposos, Poemas de Amistad.