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Madre, hoy, mirando en tu rostro esas líneas que confiesan que has vivido , me doy cuenta que el tiempo fue testigo de tus tristezas y alegrías. Por cada una de ellas la experiencia ha quedado. Quizás, algunas, contarás un día, así como, otras, querrás reservar. Es tan dulce como la miel tu mirada, madre querida. Con cada palabra me enseñaste un millón de cosas más. Madre del corazón, me dijiste un día sin que yo entendiera lo que decías, poco a poco me enseñaste la verdad. Saberte mi madre es lo único verdadero. Es tu amor sincero el que me hizo lo que soy. El solo hecho de saberme amar y cada día darme mucho más, me hace saber, siendo madre y mujer, que madre hay una sola. Y Dios quiso que en mi vida estés. Por todo lo que me diste y me das quiero decirte, que mi amor por ti, es tan inmenso como el mar. Darte las gracias, no bastaría. Te juro, si me pidieras la luna, te la bajaría, para demostrarte madre, querida madre del corazón, madre que un día apareciste en mi vida que te amo más que a mi propia vida. |