Gracias a él

¡Cuán grande riqueza es, aun entre los pobres,
el ser hijo de buen padre!
Felicidades papá.





Gracias a él

Mi padre es un caballero: elegante en el vestir aunque no lleve traje; es un hombre sabio:
dulce y prudente al hablar; siempre respetuoso, cortés y amoroso con mi madre.

Gracias a él, lo tengo todo: una familia, alimento, techo, cobijo, educación;
me ha brindado su amor a manos llenas, con su respectiva dosis de paciencia,
observaciones, jalones de orejas... Y me compartió su más preciado tesoro: el don de la vida.

Si no hubiese sido por él, no sería lo que soy.
Como una pequeña muestra de agradecimiento, de amor y para honrar su nombre y su persona,
escribo estas breves líneas.

Te mando un beso y un abrazo.
Gracias, papá. Dios te bendiga.