El arte de saber hacerse bruto

Mi madre encuentra la felicidad cuando yo la encuentro.
Cuando yo vivo algo hermoso, lo vive a través de mi experiencia.




El arte de saber hacerse bruto
Mí mamá me decía con frecuencia que yo iba salir
adelante no por inteligente, sino por bruto.

Esta afirmación que entonces me ofendía, con el tiempo
me ha llegado a parecer sabia y útil.

Ahora me doy cuenta de lo importante que es saber
hacerse el bruto.
Por ejemplo:
Si un pariente cercano me dice un indirectazo para
ofenderme, me hago el bruto que no entiende y así no
le doy el gusto de amargarme la vida.

Si quiero aprender algo que me cuesta trabajo, me hago
el bruto, no sucumbo a la impaciencia de los demás y sigo
intentando hasta lograrlo.

Si mi compañero de trabajo o mi superior permanecen
irritados la mayor parte del tiempo, no pienso que es conmigo
o por mí, sino que me hago el bruto y me digo:
"Debe ser que le duele una muela"
y de esa manera me hago inmune al
contagio de ese dolor.

Cuando dicen "no" a mi objetivo, me hago el bruto y entiendo
"todavía no" y así me permito seguir buscando formas de
conseguirlo.

Si algo que intento cien veces no me resulta como
quiero, no me tildo de bruto por no haberlo logrado, sino
que pienso en lo bruto que sería si desistiera después de
tanto esfuerzo.

Cuando estoy hablando por teléfono con alguien de quien
necesito un servicio o información y la persona sube el tono
de voz más de lo necesario y vocaliza cada palabra exageradamente,
tal como si dijera: "No sea bruto, ¿acaso no entiende
lo que le estoy diciendo?" Decido entonces
respirar profundamente, contestarle pausadamente
y con calidez, dándole las gracias
por su paciencia con mi falta de entendimiento...