Sobre Una Tumba Cándidadicen tan claro que no entiendo. Tal vez fue un mal extraño tu mirar por divino, tu alma por celeste, o tu perfil por fino. ¡Eran cielo a tu paso los jardines, las salas, y te asomaste al mundo dulce como una muerta! Acaso tu ventana quedó una noche abierta. ¡Y te sedujo un ángel por la estrella más pura. y tus alas abrieron, y cortaron la altura en un tijeretazo de luz y de candor! donde ardían los vasos de rosas de cariño, la Soledad llamaba en silencio al Horror. Delmira Agustini Nos consumimos, pero no se nos destruye. Joubert |

