-Viajé a Bagdad, después de un tiempo encontré a una mujer
formidable, atenta, inteligente, culta de una gran personalidad.
Dijeron sus amigos:
-¿Por qué no te casaste con ella?
-No era completa, -respondió Nasrudín-, después fui a El Cairo,
allí conocí a otra mujer ciertamente fabulosa; hermosa,
sensible, delicada, cariñosa.
-¿Por qué no te casaste con ella?,
dijeron los amigos.
-No era completa -respondió nuevamente Nasrudín-,
entonces me fui a Samarcanda allí por fin encontré
a las mujer de mis sueños; ingeniosa y creativa,
hermosa e inteligente, sensible, culta,
delicada y espiritual.
-¿Por qué no te casaste con ella?
-insistieron sus amigos.
-Pues saben por qué, ella también buscaba
a un hombre perfecto.

La Mujer Perfecta
¿Quieres por fin saber
cuál es el tipo acabado,
el modelo y el dechado
de la mujer perfecta?
La que sabe conservar
su honor puro y recogido,
la que es honra del marido
y alegría del hogar.
La noble mujer cristiana
de alma fuerte y generosa
a quien da su fe piadosa
fortaleza soberana.
La de sus hijos fiel prenda
y amorosa educadora;
la sabia administradora
de su casa y de su hacienda.
La que adelante marchando
lleva la cruz más pesada,
y camina resignada
dando ejemplo y valor dando.
La que sabe padecer,
la que a todos sabe amar.
y sabe a todos llevar
por la senda del deber.
La que el hogar santifica
la que martir debe ser
y fe a todos debe dar
y les enseña a creer.
La que de esa fe a la luz
y al impulso de su ejemplo
erige en su casa un templo
al trabajo y la virtud.