Amor, como se vio desnudo y ciego,
pasando entre las gentes mil sonrojos,
penso en buscar unos hermosos ojos
donde vivir oculto y con sosiego.
Ay Silvia! y vio los tuyos, vio aquel fuego
que rinde a tu beldad tantos despojos,
y hallando satisfechos sus antojos,
en ellos parte a refugiarse luego.
Que extrano es ver ya tantos corazones
rendir, bien mio, los soberbios cuellos,
y el yugo recibir que tu les pones.
Si a mas de que esos ojos son tan bellos,
esta todo el Amor con traiciones,
haciendonos la guerra dentro de ellos!
Juan Bautista Arriaza