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Destino TragicoNo es viento, no es su imagen. No es el resplandor de un beso pasajero, ni es siquiera el gemido de unas alas brillantes. sus alisadas plumas, con el torso de una paloma. No penseis en el pujante acero del aguila. Por el cielo las garras poderosas detienen el sol. Las aguilas oprimen a la noche que nace, la estrujan, todo un rio de ultimo resplandor va a los mares, y la arrojan remota, despedida, apagada, alli donde el sol de manana duerme ninio sin vida. esa esmeralda que todos amasteis en las tardes sedientas. No es piedra rutilante toda labios tendiendose, aunque el calor tropical haga a la playa latir, sintiendo el rumoroso corazon que la invade. Duros mastiles altos, arboles infinitos bajo las ondas adivinasteis poblados de unos pajaros de espumosa blancura. Visteis los vientos verdes inspirados moverlos, y escuchasteis los trinos de unas gargantas dulces: ruisenor de los mares, noche tenue sin luna, fulgor bajo las ondas donde pechos heridos cantan tibios en ramos de coral con perfume. Vosotros pensativos en la orilla, con vuestra mejilla en la mano aun mojada, mirasteis esas ondas, mientras acaso pensabais en un cuerpo: un solo cuerpo dulce de un animal tranquilo. Tendisteis vuestra mano y aplicasteis su calor a la tibia tersura de una piel aplacada. Oh suave tigre a vuestros pies dormido! doradas, brillaban ahora en paz. Sus ojos amarillos, minusculas guijas casi de nacar al poniente, cerrados, eran todo silencio ya marino. Y el cuerpo derramado, veteado sabiamente de una onda poderosa, era bulto entregado, caliente, dulce solo. Habiais sentido las alas oscuras, envio magico del fondo que llama a los corazones. Vicente Aleixandre Adolescencia de otro camino a otro camino. Verte, y ya otra vez no verte. Pasar por un puente a otro puente. El pie breve, la luz vencida alegre. Muchacho que seria yo mirando aguas abajo la corriente, y en el espejo tu pasaje fluir, desvanecerse. Vicente Aleixandre Otros Poemas de Vicente Aleixandre: La Muerte, La Selva y El Mar |
